Todo esto que somos es humo.
Nadie comprende, de veras.
Te chupas un maté en el pasto
y pensás:
"He aquí yo,
he aquí yo."
Nada más te sale
y es que ya sólo sentís:
pasto,
cielo,
nube.
Para que no se te olvide,
te repetís:
"¡He aquí yo!"
¿Pero como permanecer si tu existencia es humo?
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