Miranda
abre portales con la boca.
Dibuja
flechas que se dirigen
hacia el
final de una vivir
a su lado.
Traza
futuros
con sus
labios de frutilla.
Construye
puentes
entre el
deseo y la vigilia.
Miranda
es tan artista
que
corta pedazos de verdad con sus tijeras
y crea
lazos entre
lo que
existe
y lo
que nunca existirá.
Con sus
pupilas
destroza murallas;
desgarra el cuerpo a la mañana
si se
aleja.
Y es
dolorosa como pocas
cuando
se va a trabajar
o
simplemente sale de su cama
porque
quiere.