Yo soy mujer predestinada a ser silla,
pero lucho por oponerme y ponerme rueditas.
A veces trastabillo,
pero te juro que quiero rodar.
A veces,
doy muchas vueltas,
pero algún lado voy a llegar.
Digo,
además de a la muerte.
Hoy mi madre me hizo la merienda
y le reclamé:
“Madre! , no me acomodes!, no quiero ser una maldita y estática silla! …
prefiero ser con rueditas!”.
A lo que ella respondió:
“Es lindo que te hagan mimos”
“De vez en cuando, puede ser; pero más lindo es trabajar de a dos”.
Convencida mi madre, una hora más tarde, yo tirada en la cama y me dice:
“Caro: ¡hay que cocinar!”
Mi costado de madera reclama: “¡Maldita sea!, no quiero hacerlo!”, pero me gritan rueditas de abajo y concluyo, no me vencerá…
este estado horizontal;
entonces pelo batatas (a mi manera salvaje).
Pero no hay que dejarse confiar,
si mis rueditas no gritan
yo me quedo horizontal,
en mi hogar.
Qué es un castillo,
Que es alto, alto,
bien alto
para que no se escuche
(encima tiene doble vidrio).
Cuándo canto por la calle,
yo soy pájaro nostálgico…
aunque admito no encontrar
misma belleza
en mi pelaje.
En la Lucila,
los pájaros sí están alegres,
Cantan por la mañana
Como pájaros sanos.
Y no es que no haya cemento,
es que no mirán los ruedúpodos ,
No miran los ruedúpodos
Y eso les hace bien.
Los animales con bocina pueden ser intimidantes.
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